El término «Tercer Mundo» fue acuñado en 1952 por el demógrafo e historiador francés Alfred Sauvy para referirse a los países que, durante la Guerra Fría, no se alineaban ni con el bloque capitalista occidental ni con el bloque comunista soviético.
El origen del término
Sauvy tomó como referencia el concepto de «tercer estado» de la Revolución Francesa —el conjunto de la población que no pertenecía ni a la nobleza ni al clero— para describir a un conjunto de países igualmente marginados del reparto de poder e influencia entre las dos grandes potencias de la época, Estados Unidos y la Unión Soviética.
El esquema de los tres mundos
Bajo este esquema, el «Primer Mundo» agrupaba a los países capitalistas industrializados de Europa Occidental, América del Norte y aliados como Japón o Australia; el «Segundo Mundo» a los países del bloque comunista; y el «Tercer Mundo» al resto: la mayoría de los países de África, Asia y América Latina, muchos de ellos recién independizados de las potencias coloniales europeas.
Vigencia y crítica del término
Con el fin de la Guerra Fría y la desaparición del bloque soviético que daba sentido al «Segundo Mundo», la clasificación perdió parte de su base original, y el término «Tercer Mundo» fue acumulando además una connotación peyorativa asociada a la pobreza y el subdesarrollo. Por ello, en el uso académico y en organismos internacionales se ha ido reemplazando progresivamente por expresiones como «países en desarrollo» o «Sur Global», consideradas más neutras y más ajustadas a la diversidad real de las economías que antes se agrupaban bajo esa única etiqueta.
En este sitio