El Derecho Romano es el sistema jurídico desarrollado en la antigua Roma a lo largo de más de un milenio, desde la fundación de la ciudad hasta la compilación del emperador Justiniano en el siglo VI. Es, junto con el derecho consuetudinario inglés, una de las dos grandes tradiciones que dieron forma a los sistemas legales occidentales modernos.
Las etapas de su desarrollo
Se distinguen tradicionalmente tres grandes períodos: el derecho arcaico, fijado por primera vez por escrito en la Ley de las XII Tablas (siglo V a.C.); el derecho clásico (siglo I a.C. al III d.C.), la etapa de mayor producción jurídica y de los grandes juristas como Gayo, Papiniano y Ulpiano; y el derecho posclásico o justinianeo, que culmina con la compilación ordenada por el emperador Justiniano en el siglo VI.
El Corpus Iuris Civilis
La obra más influyente de esta última etapa es el Corpus Iuris Civilis, un conjunto de compilaciones legales (el Digesto, las Instituciones, el Código y las Novelas) que reunió y sistematizó siglos de jurisprudencia romana. Redescubierto en Europa occidental a partir del siglo XI, se convirtió en la base de estudio de las primeras universidades medievales.
Herencia en el derecho moderno
Conceptos centrales del derecho civil contemporáneo —como los de propiedad, contrato, obligación o posesión— derivan directamente de categorías elaboradas por los juristas romanos. Los sistemas de tradición civil o «derecho continental», vigentes en la mayoría de los países de Europa continental y América Latina, se apoyan de manera directa en esta herencia, a diferencia de los sistemas de common law de origen anglosajón.
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