Menopausia, Climaterio y su Tratamiento

La menopausia es el cese permanente de la menstruación, resultado del agotamiento natural de la reserva folicular de los ovarios. Clínicamente se considera confirmada tras doce meses consecutivos sin menstruación, y suele presentarse entre los 45 y los 55 años, con una edad media que en la mayoría de las poblaciones estudiadas se sitúa en torno a los 50-51 años.

El climaterio: un proceso, no un instante

La menopausia en sí es un único punto en el tiempo —el último período menstrual—, pero suele integrarse dentro del climaterio, la etapa de transición hormonal que la rodea y que puede extenderse varios años antes y después de ese momento. Durante esta etapa, la producción de estrógenos por los ovarios disminuye de forma progresiva, lo que explica la mayoría de los síntomas asociados.

Manifestaciones habituales

  • Síntomas vasomotores: los sofocos o «oleadas de calor» son el síntoma más característico, y afectan a una proporción muy alta de mujeres durante la transición, aunque con gran variabilidad en intensidad y duración.
  • Cambios genitourinarios: sequedad vaginal y mayor susceptibilidad a infecciones urinarias, por la menor producción de estrógenos en los tejidos.
  • Pérdida de densidad ósea: el descenso de estrógenos acelera la pérdida de masa ósea, por lo que el riesgo de osteoporosis aumenta de forma notable tras la menopausia.
  • Cambios en el estado de ánimo y el sueño, con una variabilidad individual considerable.

Menopausia precoz

Cuando el cese de la función ovárica ocurre antes de los 40 años —ya sea de forma espontánea o inducida por tratamientos como la quimioterapia, la radioterapia o la extirpación quirúrgica de los ovarios—, se habla de menopausia precoz o insuficiencia ovárica prematura, una situación que requiere valoración médica específica por sus implicaciones a largo plazo sobre la salud ósea y cardiovascular.

Abordaje terapéutico

El manejo de los síntomas menopáusicos se decide de forma individualizada entre la paciente y su médico, valorando el balance de riesgos y beneficios: incluye desde medidas no hormonales (hábitos de vida, tratamiento sintomático) hasta la terapia hormonal, cuya idoneidad depende de factores individuales como la edad, el tiempo transcurrido desde la menopausia y los antecedentes de salud de cada paciente.