FORTRAN (contracción de “Formula Translation”) es uno de los lenguajes de programación de alto nivel más antiguos que se conservan en uso activo. Desarrollado por IBM y publicado en 1957 bajo la dirección de John Backus, fue el primer lenguaje ampliamente adoptado que permitió escribir fórmulas matemáticas de forma parecida a la notación algebraica habitual, en lugar de programar directamente en lenguaje de máquina o ensamblador.
Un formato de línea heredado de la tarjeta perforada
Las primeras versiones de FORTRAN organizaban cada línea de código en columnas con funciones fijas —heredadas del formato de las tarjetas perforadas de 80 columnas que se usaban para introducir los programas—: las columnas 1 a 5 se reservaban para etiquetas identificadoras, la columna 6 indicaba si la sentencia continuaba en la línea siguiente, y las columnas 7 a 72 contenían el código propiamente dicho. Esta rigidez de formato, hoy en día abandonada en los estándares modernos del lenguaje, es uno de los rasgos más característicos del FORTRAN clásico para quien se acerca por primera vez a su historia.
Por qué sigue vivo
A pesar de su antigüedad, FORTRAN no es un lenguaje meramente histórico: sus versiones modernas (Fortran 90 y posteriores) siguen empleándose de forma activa en computación científica de alto rendimiento —modelización climática, física de partículas, dinámica de fluidos—, ámbitos donde el rendimiento numérico bruto sigue siendo determinante y donde existe además una enorme base de código heredado, acumulado durante décadas, que resultaría muy costoso reescribir en otro lenguaje.
Su lugar en la historia de la programación
Más allá de su uso actual, FORTRAN es históricamente relevante por haber demostrado, por primera vez a gran escala, que era posible generar código máquina eficiente a partir de un lenguaje de alto nivel legible por humanos —una idea que hasta entonces se consideraba, por muchos ingenieros de la época, imposible de lograr sin sacrificar el rendimiento.
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