El 12 de octubre conmemora la llegada de la expedición comandada por Cristóbal Colón al continente americano en 1492. Tres carabelas —la Santa María, la Pinta y la Niña— habían zarpado del puerto de Palos (España) el 3 de agosto de ese año, y en la madrugada del 12 de octubre avistaron tierra en una isla del actual archipiélago de las Bahamas, a la que Colón llamó San Salvador.
Un nombre que ha cambiado en buena parte de la región
Durante buena parte del siglo XX, la fecha se conmemoró en gran parte de Hispanoamérica y España bajo el nombre de «Día de la Raza», una denominación adoptada en varios países a partir de 1917. Desde la década de 1990, sin embargo, se inició un proceso —comenzado en Costa Rica en 1994— de revisión de ese nombre en buena parte del continente, en reconocimiento a que la llegada europea supuso también el inicio de la conquista y colonización de los pueblos indígenas americanos, con las consecuencias que ello tuvo para esas poblaciones.
Distintas denominaciones según el país
El resultado de ese proceso es hoy un mosaico de nombres distintos para la misma fecha, según el país:
- Argentina: «Día del Respeto a la Diversidad Cultural» (desde 2010).
- Venezuela: «Día de la Resistencia Indígena» (desde 2002).
- Nicaragua: «Día de la Resistencia Indígena, Negra y Popular» (desde 2007).
- Colombia: «Día de la Diversidad Étnica y Cultural de la Nación Colombiana» (desde 2023, en sustitución del anterior «Día de la Raza y la Hispanidad»).
- Guatemala, Honduras, El Salvador y Puerto Rico, entre otros, mantienen todavía la denominación original de «Día de la Raza», aunque en varios de estos países las organizaciones indígenas realizan actos alternativos de conmemoración crítica en la misma fecha.
Un mismo hecho histórico, lecturas distintas
Esta diversidad de nombres refleja un debate historiográfico y social más amplio sobre cómo interpretar el significado de 1492: como el «descubrimiento» y el «encuentro de dos mundos» —la lectura tradicional predominante durante siglos— o como el punto de partida de un proceso de conquista y colonización con consecuencias profundas y en muchos casos trágicas para las poblaciones indígenas americanas —la lectura que ha ganado terreno en el debate público y académico de las últimas décadas. La coexistencia de nombres tan distintos para la misma fecha en países vecinos es, en sí misma, un reflejo de que ese debate sigue abierto.
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