El empirismo inglés es la corriente filosófica que sostiene que todo conocimiento humano procede, en última instancia, de la experiencia sensible, en contraposición al racionalismo continental —representado por autores como Descartes— que confiaba en la razón pura como fuente de conocimiento independiente de los sentidos. Sus tres representantes clásicos son John Locke, George Berkeley y David Hume.
John Locke: la mente como “tabla rasa”
Locke, en su Ensayo sobre el entendimiento humano (1690), defendió que la mente humana no contiene ideas innatas: nace vacía, como una “tabla rasa”, y todo su contenido se forma a partir de la experiencia, ya sea la que proviene de los sentidos (sensación) o la que proviene de la observación de las propias operaciones mentales (reflexión).
George Berkeley: el idealismo empirista
Berkeley llevó el empirismo de Locke a una conclusión radical: si solo conocemos nuestras propias percepciones, no tenemos ninguna base para afirmar la existencia de una materia independiente de la mente que las percibe. De ahí su célebre fórmula esse est percipi (“ser es ser percibido”): los objetos no existen al margen de ser percibidos, y su continuidad cuando nadie los observa se explica, según Berkeley, por la percepción constante de una mente divina.
David Hume: el escepticismo empirista
Hume llevó el empirismo un paso más allá, hasta sus últimas consecuencias escépticas. Sostuvo que conceptos que damos por evidentes —como la causalidad o la existencia continuada del propio yo— no pueden justificarse plenamente a partir de la experiencia: nunca observamos la “causalidad” en sí misma, solo la sucesión repetida de dos eventos, de la que inferimos por costumbre (no por necesidad lógica) que uno causa el otro.
Una tradición con consecuencias más allá de la filosofía
El empirismo inglés no fue solo una escuela filosófica académica: su insistencia en fundamentar el conocimiento en la observación y la experiencia contrastable es una de las raíces filosóficas directas del método científico moderno, y su influencia se extiende también a la teoría política liberal (particularmente a través de Locke) y a la economía clásica británica.
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