El conductismo es una corriente de la psicología que sostiene que el objeto de estudio de esta disciplina debe limitarse a la conducta observable, dejando fuera del análisis científico los procesos mentales internos que no pueden medirse de forma directa.
Los orígenes: John B. Watson
El conductismo nace formalmente en 1913 con el psicólogo estadounidense John B. Watson, quien rechazó el método introspectivo dominante en la psicología de la época por considerarlo poco riguroso, y propuso estudiar únicamente relaciones observables y medibles entre estímulos y respuestas.
El condicionamiento clásico de Pávlov
Aunque anterior al conductismo como escuela formal, los experimentos del fisiólogo ruso Iván Pávlov sobre el condicionamiento clásico —en los que un perro aprendía a asociar un estímulo neutro, como una campana, con la comida— proporcionaron una base experimental fundamental que Watson incorporó a su planteamiento teórico.
El conductismo radical de Skinner
A partir de los años treinta, B. F. Skinner desarrolló el conductismo radical, centrado en el condicionamiento operante: la idea de que una conducta se fortalece o se debilita según las consecuencias (refuerzos o castigos) que produce. Sus estudios sentaron las bases de aplicaciones prácticas todavía vigentes, como ciertas técnicas de modificación de conducta.
Declive y legado
A partir de los años sesenta, el conductismo perdió peso frente a la llamada revolución cognitiva, que reintrodujo el estudio de los procesos mentales internos (memoria, atención, lenguaje) como objeto legítimo de la psicología científica. Aun así, sus aportaciones metodológicas y varias de sus técnicas siguen empleándose en campos como la educación y la terapia conductual.
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