Las empresas pueden clasificarse según distintos criterios: su tamaño, su forma jurídica, el origen de su capital o el sector de actividad al que pertenecen. Conocer estas categorías es un punto de partida habitual en cualquier introducción al estudio de la empresa.
Según su tamaño
Un criterio común distingue entre microempresas, pequeñas, medianas y grandes empresas, generalmente en función del número de empleados y del volumen de facturación anual, aunque los umbrales exactos varían según el país y su legislación.
Según su forma jurídica
En la mayoría de los países de tradición jurídica hispanoamericana se distingue entre la empresa unipersonal o autónomo (un único titular que responde con su patrimonio personal), las sociedades de personas (como la sociedad colectiva, donde los socios asumen responsabilidad conjunta) y las sociedades de capital, entre las que destacan la sociedad de responsabilidad limitada (S.R.L. o S.L.) y la sociedad anónima (S.A.), donde la responsabilidad de los socios se limita al capital aportado.
Según el origen del capital y el sector
También se distingue entre empresas públicas (de titularidad estatal), privadas y mixtas, y entre empresas del sector primario (extracción de recursos naturales), secundario (industria y transformación) y terciario (servicios), este último el de mayor peso en la mayoría de las economías desarrolladas actuales.
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