El Lenguaje Corporal

El lenguaje corporal es el conjunto de gestos, posturas, expresiones faciales y movimientos que una persona emite, de forma consciente o —con mucha más frecuencia— inconsciente, y que transmiten información sobre su estado emocional, sus intenciones o su actitud, más allá de lo que comunica verbalmente.

Un canal de comunicación paralelo al lenguaje verbal

La comunicación humana no se reduce a las palabras que se pronuncian: buena parte del significado de una interacción se transmite a través de canales no verbales —el tono de voz, la postura, la expresión facial, la distancia física que se mantiene con el interlocutor—. Cuando el mensaje verbal y el lenguaje corporal de una persona son incongruentes entre sí —por ejemplo, alguien que afirma verbalmente estar tranquilo mientras su postura y gestos muestran signos evidentes de tensión—, los estudios de comunicación coinciden en que los interlocutores tienden a dar más crédito al mensaje no verbal que al verbal.

Expresiones universales frente a gestos culturales

La investigación en psicología, particularmente los estudios del psicólogo Paul Ekman sobre expresiones faciales, ha identificado un conjunto de expresiones emocionales básicas —alegría, tristeza, miedo, ira, sorpresa, asco— que se reconocen de forma consistente en culturas muy distintas entre sí, lo que sugiere un componente biológico universal en la expresión facial de las emociones. Sin embargo, muchos otros gestos y posturas —el significado de asentir o negar con la cabeza, la distancia física considerada apropiada en una conversación, el contacto visual directo— varían de forma significativa entre culturas, y lo que en un contexto cultural se interpreta como un gesto de respeto puede leerse como desinterés o incluso hostilidad en otro.

Aplicaciones prácticas del estudio del lenguaje corporal

El conocimiento del lenguaje corporal tiene aplicaciones que van desde la comunicación interpersonal cotidiana hasta contextos profesionales específicos: la formación en negociación y ventas, la detección de señales de engaño en contextos de investigación (con las limitaciones y controversias científicas que este uso concreto conlleva, ya que la investigación actual es mucho más cautelosa que la creencia popular sobre la fiabilidad de estas señales), y la mejora de las habilidades de comunicación en roles de liderazgo, donde la coherencia entre el mensaje verbal y el no verbal contribuye de forma directa a la credibilidad percibida de quien se comunica.