La glándula tiroides es una glándula endocrina situada en la parte anterior del cuello, con un peso normal de entre 20 y 25 gramos. Está formada por dos lóbulos laterales unidos por un istmo central, y en algunas personas presenta además un pequeño lóbulo piramidal —un resto embrionario del conducto tirogloso, la estructura a través de la cual la tiroides desciende hasta su posición definitiva durante el desarrollo fetal.
Organización microscópica
El tejido tiroideo está formado por folículos: pequeñas estructuras esféricas revestidas por células epiteliales, que contienen en su interior un material llamado coloide, compuesto principalmente por tiroglobulina y hormona tiroidea almacenada. Entre los folículos se encuentran también las células C o parafoliculares, responsables de producir calcitonina, una hormona distinta de las hormonas tiroideas propiamente dichas.
Qué produce la tiroides
- Tiroxina (T4) y triyodotironina (T3): reguladoras del metabolismo basal de prácticamente todas las células del organismo. Su déficit en la etapa adulta causa hipotiroidismo, y si se produce desde el nacimiento sin tratamiento, puede provocar un grave retraso del desarrollo físico y neurológico (cretinismo).
- Calcitonina: contribuye, junto con la hormona paratiroidea, a la regulación de los niveles de calcio en sangre.
Por qué la tiroides requiere yodo
La síntesis de tiroxina y triyodotironina requiere yodo como componente estructural esencial de ambas moléculas. La carencia de yodo en la dieta es, históricamente, la causa más frecuente de bocio (el aumento de tamaño de la glándula) a escala poblacional, razón por la cual la yodación de la sal de mesa se convirtió en una de las medidas de salud pública más eficaces del siglo XX para prevenirlo.
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