El páncreas es una glándula con una particularidad poco frecuente en el cuerpo humano: funciona a la vez como glándula exocrina y como glándula endocrina. Se localiza en la parte superior del abdomen, por detrás del estómago, con el duodeno envolviendo su extremo derecho (la cabeza) y el cuerpo y la cola extendiéndose hacia la izquierda, por delante de la columna vertebral.
Función exocrina: la digestión
La mayor parte del tejido pancreático está formado por los acinos: agrupaciones de células secretoras organizadas alrededor de pequeños conductos. Estos conductos se van uniendo entre sí hasta desembocar en el conducto pancreático principal, que vierte su contenido —enzimas digestivas como la amilasa, la lipasa y diversas proteasas— en el duodeno, donde contribuyen a la digestión de carbohidratos, grasas y proteínas.
Función endocrina: la regulación de la glucosa
Dispersos entre los acinos se encuentran los islotes de Langerhans, agrupaciones celulares mucho más pequeñas en volumen pero responsables de una de las funciones hormonales más estudiadas del organismo. Dentro de los islotes:
- Las células beta producen insulina, que reduce el nivel de glucosa en sangre facilitando su entrada en las células.
- Las células alfa producen glucagón, con el efecto contrario: eleva la glucemia al estimular la liberación de glucosa almacenada en el hígado.
El equilibrio entre ambas hormonas es el mecanismo central de regulación de la glucemia en el organismo. Su alteración —ya sea por una producción insuficiente de insulina o por una respuesta deficiente de los tejidos a ella— es la base fisiológica de la diabetes mellitus, una de las enfermedades crónicas más estudiadas en medicina.
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