Los Glúcidos: Estructura y Clasificación

Los glúcidos —también llamados carbohidratos o hidratos de carbono— son biomoléculas formadas fundamentalmente por carbono, hidrógeno y oxígeno. Químicamente pueden definirse como polihidroxialdehídos o polihidroxicetonas: cadenas de carbono con varios grupos hidroxilo (-OH) y un grupo carbonilo, que puede ser un grupo aldehído o un grupo cetónico.

Monosacáridos: la unidad más simple

El monosacárido es el glúcido más sencillo, aquel que no puede descomponerse en unidades más pequeñas por hidrólisis. Se clasifican según el número de átomos de carbono que contienen —triosas, pentosas, hexosas— y según el tipo de grupo carbonilo que presentan. Entre las hexosas se encuentra la glucosa, el monosacárido más relevante desde el punto de vista metabólico, ya que constituye la principal fuente de energía inmediata para la mayoría de las células.

Disacáridos y polisacáridos

Cuando dos monosacáridos se unen mediante un enlace glucosídico se forma un disacárido; los ejemplos más conocidos son la sacarosa (glucosa + fructosa, el azúcar de mesa), la lactosa (glucosa + galactosa, presente en la leche) y la maltosa (dos moléculas de glucosa). Cuando la unión involucra muchas unidades de monosacáridos —a menudo miles— se obtiene un polisacárido, con dos funciones biológicas principales:

  • Reserva energética: el almidón en las plantas y el glucógeno en los animales, ambos formados por cadenas de glucosa.
  • Función estructural: la celulosa, que forma la pared celular de las células vegetales y es, en conjunto, el polisacárido más abundante de la biosfera.

Más que una fuente de energía

Además de su papel energético y estructural, los glúcidos participan en el reconocimiento celular: cadenas de azúcares unidas a proteínas o lípidos en la superficie de la célula (glicoproteínas y glicolípidos) intervienen en procesos tan diversos como la determinación de los grupos sanguíneos o el reconocimiento entre células del sistema inmunitario.