El núcleo es el orgánulo característico de las células eucariotas y contiene el material genético de la célula en forma de cromatina. Desde él se dirigen las principales actividades celulares, incluidos dos procesos esenciales: la replicación del ADN, que precede a la división celular, y la transcripción, mediante la cual se producen los distintos tipos de ARN necesarios para la síntesis de proteínas.
Estructura del núcleo en interfase
Durante la interfase —el período del ciclo celular en que la célula no se está dividiendo— el núcleo presenta una estructura claramente diferenciada:
- Envoltura nuclear: formada por dos membranas concéntricas perforadas por poros nucleares, a través de los cuales se produce el transporte de moléculas entre el núcleo y el citoplasma.
- Nucleoplasma: el medio interno del núcleo, donde se encuentran disueltas las moléculas necesarias para su funcionamiento.
- Cromatina: el ADN asociado a proteínas histonas, en su forma descondensada característica de la interfase.
- Nucléolo: la región donde se sintetiza y ensambla el ARN ribosómico.
Cambios durante la división celular
El núcleo no mantiene siempre el mismo aspecto: durante la división celular (mitosis o meiosis), la envoltura nuclear se desintegra, la cromatina se condensa en cromosomas visibles al microscopio, y el núcleo como estructura diferenciada llega a desaparecer temporalmente, para reconstituirse en cada una de las células hijas al finalizar el proceso.
Por qué el núcleo es central en biología celular
Al concentrar el material genético y controlar qué proteínas se sintetizan en cada momento, el núcleo actúa como centro de control de la célula: determina su diferenciación, su respuesta a señales externas y, en última instancia, buena parte de su comportamiento. Su estudio es, por ello, uno de los puntos de partida habituales en cualquier curso introductorio de biología celular.
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