El sistema endocrino es el conjunto de órganos y tejidos del cuerpo humano que liberan sustancias químicas llamadas hormonas directamente al torrente sanguíneo. Esta característica —la ausencia de un conducto de salida— es lo que distingue a las glándulas endocrinas de las glándulas exocrinas, que vierten sus secreciones sobre una superficie, como la piel o la mucosa del tracto digestivo.
Qué hace el sistema endocrino
Las hormonas liberadas por las glándulas endocrinas regulan el crecimiento, el desarrollo y el funcionamiento de numerosos tejidos, y coordinan procesos metabólicos que requieren la actuación conjunta de órganos distantes entre sí: la regulación de la glucemia, el ciclo reproductivo, la respuesta al estrés o el metabolismo basal son ejemplos característicos de procesos que dependen de señales hormonales, no de conexiones nerviosas directas.
Comunicación lenta pero duradera
A diferencia del sistema nervioso, que transmite señales eléctricas en milisegundos hacia un destino muy concreto, el sistema endocrino actúa liberando hormonas al torrente sanguíneo, desde donde llegan a todo el organismo, pero solo producen efecto en las células que poseen el receptor específico para esa hormona. Esta forma de comunicación es más lenta —puede tardar segundos, minutos o incluso horas en manifestarse— pero sus efectos suelen ser más sostenidos en el tiempo que los de una señal nerviosa.
Regulación por retroalimentación
La mayoría de los ejes hormonales se autorregulan mediante mecanismos de retroalimentación negativa: cuando el nivel de una hormona (o de la variable que controla, como la glucosa o el calcio en sangre) alcanza un valor determinado, esa misma señal inhibe la glándula que la produjo, evitando una secreción excesiva. Este principio de control por retroalimentación es central en endocrinología, y sus alteraciones —por exceso o por defecto de producción hormonal— son la base fisiológica de buena parte de las enfermedades endocrinas, desde el hipotiroidismo hasta la diabetes.
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