El almacenamiento magnético fue, durante más de cuatro décadas, la tecnología dominante para guardar información en las computadoras, desde los grandes discos duros de las primeras computadoras comerciales hasta los disquetes que popularizaron el intercambio de archivos en las décadas de 1980 y 1990.
El primer disco duro
El primer disco duro comercial fue el IBM 350, presentado en 1956 como parte del sistema IBM RAMAC 305. Pesaba alrededor de una tonelada, tenía el tamaño de dos refrigeradores grandes y almacenaba apenas 5 megabytes de información, repartidos en 50 discos metálicos giratorios recubiertos de material magnético.
Cómo funciona el almacenamiento magnético
El principio es común a discos duros y disquetes: una cabeza de lectura/escritura orienta minúsculas partículas magnéticas sobre la superficie del disco para representar los datos en forma binaria (unos y ceros), y esa misma cabeza puede leer posteriormente la orientación magnética para recuperar la información almacenada.
Del disquete al disco duro moderno
Los disquetes, introducidos comercialmente por IBM a inicios de los años setenta, ofrecían un medio portátil y económico, aunque de capacidad muy limitada (los formatos más comunes de 3,5 pulgadas almacenaban 1,44 MB). Los discos duros, en cambio, evolucionaron de forma constante en capacidad y velocidad a lo largo de las décadas, hasta ser desplazados progresivamente, ya en el siglo XXI, por las unidades de estado sólido (SSD), que no dependen de partes mecánicas móviles.
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