Immanuel Kant

Immanuel Kant (1724-1804) fue un filósofo alemán cuyo pensamiento marcó un punto de inflexión en la filosofía occidental, al intentar conciliar el racionalismo continental con el empirismo británico mediante lo que él mismo llamó su «giro copernicano».

Vida y contexto

Nacido y fallecido en Königsberg (entonces parte de Prusia, hoy Kaliningrado, Rusia), Kant llevó una vida académica dedicada casi por completo a la docencia y la escritura, sin apenas viajar fuera de su ciudad natal. Su producción filosófica más influyente se concentra en su etapa de madurez, a partir de la década de 1780.

La Crítica de la razón pura

En esta obra de 1781, Kant sostiene que el conocimiento humano surge de la combinación entre la experiencia sensible y ciertas estructuras propias de la mente (el espacio, el tiempo y las categorías del entendimiento) que organizan esa experiencia. Con ello buscaba superar tanto el escepticismo empirista, que dudaba de la posibilidad de un conocimiento universal, como el dogmatismo racionalista, que confiaba en la razón pura sin someterla a crítica.

La filosofía moral: el imperativo categórico

En el ámbito de la ética, Kant propuso el imperativo categórico como criterio para evaluar la moralidad de una acción: obrar únicamente según aquella máxima que, al mismo tiempo, se pudiera querer que se convirtiera en ley universal. Esta idea sitúa el valor moral de un acto en la intención y en el respeto a la persona como fin en sí misma, y no en sus consecuencias.

Influencia posterior

El pensamiento kantiano dio forma al idealismo alemán posterior —incluyendo a Hegel— y sigue siendo un punto de referencia obligado tanto en epistemología como en ética contemporánea, especialmente en las corrientes que defienden principios morales universales frente al relativismo.