El trabajo infantil y la explotación laboral de menores constituyen uno de los objetos de estudio clásicos de la sociología de la infancia y del derecho internacional de los derechos humanos. La Organización Internacional del Trabajo (OIT) define el trabajo infantil como aquel que priva a los niños y niñas de su infancia, su potencial y su dignidad, y que resulta perjudicial para su desarrollo físico y psicológico —una definición que excluye expresamente tareas domésticas o formativas apropiadas para la edad, y que se centra en el trabajo que interfiere con la escolarización o que se realiza en condiciones peligrosas.
Marco legal internacional
Conviene distinguir dos instrumentos internacionales que suelen confundirse:
- La Declaración de los Derechos del Niño, adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1959, formula diez principios de carácter moral pero sin fuerza jurídica vinculante.
- La Convención sobre los Derechos del Niño, adoptada en 1989, desarrolla esos principios en 54 artículos y constituye un tratado internacional vinculante: los Estados que la ratifican asumen obligaciones legales concretas, entre ellas la protección frente a la explotación económica y el trabajo que ponga en riesgo la educación o la salud del menor (artículo 32).
La Convención de 1989 es, según Naciones Unidas, el tratado de derechos humanos con mayor número de ratificaciones de la historia.
Magnitud actual del trabajo infantil
Según las Estimaciones Mundiales sobre el Trabajo Infantil de 2024, elaboradas conjuntamente por la OIT y UNICEF, cerca de 138 millones de niños y niñas de entre 5 y 17 años se encontraban en situación de trabajo infantil, de los cuales unos 54 millones realizaban trabajos peligrosos para su salud o seguridad. El informe señala una reducción de más de 22 millones de casos respecto a 2020, y de más de 100 millones desde el año 2000. África subsahariana concentra alrededor de 87 millones de casos, cerca de dos tercios del total mundial. Por sectores, el 61% del trabajo infantil se realiza en la agricultura (principalmente en la agricultura familiar de subsistencia), un 27% en servicios —incluido el trabajo doméstico— y un 13% en la industria.
Vulnerabilidad diferencial
La literatura sociológica sobre el tema coincide en señalar que la pobreza familiar es el principal factor estructural detrás del trabajo infantil, y que las niñas enfrentan además riesgos específicos de explotación —incluida la explotación sexual y el trabajo doméstico no remunerado dentro del propio hogar— que a menudo quedan fuera de las estadísticas oficiales por producirse en el ámbito privado.
En este sitio