El español distingue dos conceptos que suelen confundirse en el uso cotidiano: el acento prosódico y el acento ortográfico (la tilde). Comprender la diferencia entre ambos es la base para entender por qué algunas palabras llevan tilde y otras no, pese a que todas las palabras del español tienen, sin excepción, un acento prosódico.
Acento prosódico frente a acento ortográfico
El acento prosódico es la mayor intensidad con la que se pronuncia una sílaba concreta de cada palabra al hablar; toda palabra española lo tiene, se escriba o no con tilde. El acento ortográfico o tilde es, en cambio, el signo gráfico (´) que se escribe sobre una vocal para señalar por escrito, cuando es necesario, cuál es esa sílaba tónica. La regla general es sencilla de enunciar aunque no siempre de aplicar de memoria: la sílaba que lleva el acento prosódico no tiene obligación de llevar tilde; solo la llevará si las reglas de acentuación así lo exigen para esa palabra concreta.
Las tres reglas básicas según la posición del acento
Las palabras se clasifican según la posición de su sílaba tónica, y de esa clasificación se derivan las reglas generales de acentuación:
- Agudas (acento en la última sílaba): llevan tilde si terminan en n, s o vocal —por ejemplo, camión, compás, sofá.
- Llanas o graves (acento en la penúltima sílaba): llevan tilde si terminan en cualquier consonante que no sea n o s —por ejemplo, árbol, fácil.
- Esdrújulas (acento en la antepenúltima sílaba) y sobresdrújulas (acento anterior a la antepenúltima): llevan tilde siempre, sin excepción —por ejemplo, médico, explícamelo.
La tilde diacrítica: cuando la tilde distingue significados
Existe además un uso especial de la tilde, ajeno a las reglas de acentuación por posición silábica: la tilde diacrítica, que se utiliza para distinguir por escrito palabras que se escriben igual pero tienen funciones gramaticales distintas —tú (pronombre) frente a tu (posesivo), él (pronombre) frente a el (artículo), sí (afirmación o pronombre) frente a si (condicional)—. En estos casos, la tilde no indica dónde recae la fuerza de voz, sino que cumple una función puramente distintiva entre dos palabras que, de otro modo, serían gráficamente idénticas.
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