El Retablo de las Maravillas

El retablo de las maravillas es un entremés —una pieza teatral breve y cómica, tradicionalmente representada entre los actos de una obra mayor— de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), el mismo autor de Don Quijote de la Mancha, considerada una de las piezas más agudas del género en la literatura española del Siglo de Oro.

El engaño como motor de la trama

La pieza narra la llegada a un pueblo de dos embaucadores que se presentan como titiriteros capaces de representar un «retablo de maravillas» con una condición especial: solo pueden verlo quienes sean cristianos viejos, de nacimiento legítimo y sin ascendencia judía o morisca. En realidad, el retablo no existe —el escenario está vacío—, pero ninguno de los espectadores se atreve a admitir que no ve nada, por miedo a que los demás lo señalen como de origen impuro, y todos terminan fingiendo ver figuras y escenas que solo existen en la farsa colectiva que ellos mismos sostienen por miedo social.

Una sátira sobre la obsesión por la «limpieza de sangre»

Detrás de su apariencia de simple comedia de engaños, el entremés es una crítica mordaz a la obsesión por los llamados «estatutos de limpieza de sangre» que regían buena parte de la vida social española del Siglo de Oro —normas que excluían de cargos, honores e instituciones a quienes tuvieran ascendencia judía o morisca reciente—. Cervantes expone, a través de la farsa, cómo el miedo colectivo a ser señalado como de «sangre impura» podía llevar a toda una comunidad a sostener colectivamente una mentira evidente, antes que arriesgarse a la deshonra social de admitir la verdad.

Un mecanismo cómico con ecos muy posteriores

El recurso central de la obra —una farsa colectiva sostenida por el miedo individual a ser el único en señalar que «el rey va desnudo»— es estructuralmente muy similar al que emplearía siglos más tarde Hans Christian Andersen en su célebre cuento El traje nuevo del emperador (1837), aunque no existe evidencia de una influencia directa entre ambas obras. Esta coincidencia estructural entre un entremés español del Siglo de Oro y un cuento infantil danés del siglo XIX es citada con frecuencia como ejemplo de cómo un mismo mecanismo de crítica social —el silencio colectivo sostenido por miedo a la vergüenza pública— puede surgir de forma independiente en tradiciones literarias muy distintas.